El Cáncer No es Rival para Una Joven Niña ni para Su Amorosa Familia
Julio de 2003 - Horas después de enterarse de que su hija de 3 años de edad padecía de cáncer and only a week to live, Michael approached grieving friends and family members gathered outside Christa's hospital room with a request. "Por favor, sequen sus lágrimas y manifiesten su tristeza en casa", Michael said. "En lo adelante, es muy importante que proporcionemos a nuestra hija un ambiente de risas y felicidad." Al mismo tiempo, Michelle hizo una promesa a sí misma y a su hija: no importa lo que pueda deparar el futuro, no se alejaría del lado de su hija.
En la actualidad, gracias a un excelente equipo de profesionales médicos del Joe DiMaggio Children's Hospital , al poder de la familia y a una actitud positiva, Christa está saludable y llena de energía, y es una inagotable fuente de energía para todos los que la conocen.
Una Familia Puesta a Prueba
A Christa le diagnosticaron un neuroblastoma , un cáncer neurológico pediátrico que comienza en la la glándula adrenal , en el abdomen, y que puede extenderse a otras partes del cuerpo. Aproximadamente 500 niños son diagnosticados todos los años en los Estados Unidos con neuroblastoma y a la mayoría de ellos se les diagnostica antes de los 5 años de edad. La prognosis, o posibilidad de recuperación, depende de la ubicación del tumor, con que rapidez el cáncer se ha diseminado al tejido circundante y a otras partes del cuerpo, y de la edad del paciente al momento del diagnóstico. El neuroblastoma de Christa estaba en una etapa terminal. Su tumor tenía el tamaño de una pelota de softball y se había diseminado a la rodilla de su pierna derecha.
Antes del diagnóstico, la conducta de Christa era extraña, se cansaba con facilidad, no quería jugar y experimentaba fiebres sin razón aparente. Los padres de Christa consultaron a su pediatra, pero éste les dijo que todo estaba bien. Más tarde, cuando Christa desarrolló la inflamación de nódulos linfáticos en un costado de su cuerpo, la familia volvió a ver al pediatra de Christa, quien ahora sospechaba la presencia de mononucleosis. Sin embargo, muy pronto después, Christa se despertó en medio de la noche, muy pálida y quejándose de dolor en la rodilla. Michelle realizó algunas llamadas temprano a la mañana siguiente y buscó un nuevo médico para que viera a su hija en el Joe DiMaggio Children's Hospital. Tres especialistas examinaron a Christa y se le ordenaron numerosos análisis, incluyendo una biopsia de la masa presente en sus nódulos linfáticos. Al principio los médicos sospechaban la existencia de leucemia, pero las pruebas posteriores revelaron la presencia del neuroblastoma. "Cuando la oncóloga de Christa nos dijo que tenía noticias acerca de la condición de Christa, pude darme cuenta del sufrimiento que experimentaba tratando de encontrar las palabras necesarias."
De inmediato, un equipo de médicos comenzó un plan de tratamiento. Christa fue hospitalizada durante 29 días y en los meses por venir, su tratamiento incluyó quimioterapia agresiva, cirugía para extirpar el terapia de radiación y la obtención e implante de célula madre (en una instalación de atención a la salud infantil referida). El mes de febrero marcó el tratamiento final para el cáncer de Christa y desde entonces no ha necesitado ningún medicamento.
Además de recibir una atención y tratamiento para su cáncer, Christa obtuvo algo más en el Joe DiMaggio Children's Hospital, que resultó igual de esencial para su curación. "Christa estuvo constantemente rodeada por una familia de médicos, enfermeras y profesionales médicos que la cuidaban y que estaban comprometidos con su recuperación", dice Michelle. "Al día de hoy, considero a muchas de esas personas 'ángeles'".
Y sí, hubo alegría y risas - Christa pasaba el tiempo con otros niños en la sala de juegos del hospital, cantaban canciones de Barney con el micrófono de su radio, hacían rimas tontas acerca de sus tratamientos médicos y compartían sonrisas con el payaso del hospital, Lotsy Dotsy. "Como el hospital fue un lugar tan cálido y especial, Christa nunca dudó de estar allí o regresar", dice Michelle. Michelle estableció como prioridad el pasar todo el tiempo posible juntos como familia. "Todos las noches durante el tratamiento inicial de Christa, todos nos sentábamos juntos a cenar en su habitación del hospital e invitábamos a nuestros maravillosos amigos y familiares".
Cada Día es una Bendición
Actualmente, Christa es una feliz, saludable y vigorosa niña de siete años de edad que asiste a la escuela Hollywood Hills Elementary. Quiere mucho a su hermano mayor y a su mascota la perra Rosie, ama la lectura, los trabajos manuales y ayudar a su padre, un diseñador independiente de jardines, a plantar flores en el patio.
Michael y Michelle están muy agradecidos por la dedicación en el tratamiento que recibió Christa en el Joe DiMaggio Children's Hospital, especialmente sin contar con seguro médico cuando Christa se enfermó. Pero más importante aún, están agradecidos por Christa. "Cada día es una bendición. En cualquier momento todo puede cambiar, por eso hay que dar gracias a Dios por todo lo que tenemos", dice Michelle.