La recuperación "milagrosa" de una joven profesora en el Memorial
Su mañana comenzó como cualquier otra, y Jennifer ese encontraba a menos de una milla de la escuela donde trabaja como profesora cuando ocurrió el accidente automovilístico.
Trasladada en ambulancia al Memorial Regional Hospital, Jennifer, de 27 años, había sufrido una fractura en el cuello, lesiones internas, derrame y una inflamación en el cerebro. Su condición era una amenaza para su vida.
Cuando la familia de Jennifer llegó al Memorial Regional Hospital, les informaron rápidamente y les ofrecieron la ayuda y compasión que necesitaban para ayudarlos a hacer frente a su pronóstico.
Lo más crítico era la lesión cerebral de Jennifer. Los médicos conectaron a Jennifer a un respirador y la colocaron en un coma inducido para ayudar a controlar y a supervisar el sangramiento y la inflamación en su cerebro. Luego, Greg Zorman, MDFACS, Jefe de Neurocirugía, Centro de Neurociencia del Memorial, realizó una ventriculostomía, perforando directamente en el cráneo de Jennifer para aliviar y controlar la presión.
"Como madre, quería hablar con ella y abrazarla", afirma Pat, madre de Jennifer. Pero tal como las enfermeras tan amablemente me explicaron, cualquier estímulo podría hacer que aumentara la inflamación de su cerebro. Era una tortura para mí, pero en el fondo de mi corazón sabía que Jennifer iba a estar bien“.
Derek, esposo de Jennifer, y Juan, su padrastro, también permanecieron a su lado. Las próximas 24 horas fueron críticas ya que toda la familia esperaba por las noticias.
Vivir con esperanza
“Las enfermeras nos prepararon para lo peor pero al mismo tiempo, nos dieron muchas esperanzas”, dice Derek. “El personal de enfermería fue asombroso y muy compasivo, incluso nos trajeron un bolso especial para las familias de los pacientes con lesiones cerebrales, que contenía libros, almohadas, mantas y alimentos; todo que necesitábamos para que pudiéramos estar con ella”.
Después de varios días, cuando la inflamación de su cerebro no había desaparecido, la familia de Jennifer se preocupó mucho más.
“Estábamos impacientes por que le retiraran el respirador y los medicamentos”, afirma Pat. "El Dr. Zorman colocó una sonda temporal en su cerebro para monitorear y aliviar la presión, y nos convenció de que ella necesitaba más tiempo. Él tenía experiencia, confianza en sí mismo y ya teníamos confianza en él”.
Luego de más de dos semanas en un coma, la inflamación bajó y la situación de Jennifer mejoró. Inmediatamente le retiraron el respirador y los tubos de traqueotomía.
“Consultábamos bibliografía acerca de los efectos a largo plazo de las lesiones cerebrales”, expresó Pat. “Tenía mucha fe en los médicos del Memorial y mucha fe en Dios. Jennifer es mi única hija y mi mayor bendición”.
“No sabíamos si podría cuidarse por sí misma o si caminaría otra vez pero estábamos muy agradecidos de que Jennifer estuviera viva”, expresó Derek.
Espíritu decidido
Al principio, Jennifer sufrió cierta pérdida de la memoria. La joven profesora se sentía frustrada, pero estaba decidida a mejorarse.
“Me había olvidado de cómo caminar, hablar y comer y tuve que volver a aprender las cosas más simples”, dijo a Jennifer. “Como profesora, eso era particularmente frustrante para mí, pero las enfermeras, los médicos y los terapeutas tenían mucha paciencia y me alentaban. Me brindaron la ayuda que necesitaba”.
Muy rápidamente, su familia se dio cuenta que la Jennifer de antes había regresado.
“Veía pequeños reflejos de su personalidad que se iban recuperando y de repente, fue como si un bombilla de luz se encendiera dentro de su cabeza y hubiera caído en cuenta”, dijo Derek. “Nuestra Jennifer ha regresado; era un milagro.
Luego de casi un mes en la unidad de cuidados intensivos, seguido de terapia de rehabilitación, Jennifer volvió a casa. Pronto volvió a las aulas con varias lecciones nuevas y valiosas para compartir con sus alumnos.
"Luego de haber superado tantos obstáculos, recibo el beneficio de sus logros y tengo un mayor aprecio por el aprendizaje y la vida”, dice Jennifer. “Recuerdo muy poco de mi tiempo en la UCI, pero de algo sí estoy segura: hoy estoy viva gracias al Memorial".
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